La convivencia no es fácil, ya que las estructuras sociales no contemplan la posibilidad de que los maoríes desarrollen sus propias tradiciones, enseñanzas y cultos. Hoy en día, hay un resurgimiento de las reivindicaciones de este pueblo, incluso sobre las tierras expropiadas. Aunque el analfabetismo es mayor entre la población maorí, muchos de ellos son médicos, abogados, empresarios o diputados.