Uno de estos rasgos característicos se relaciona con el matrimonio. Todas las mujeres deben permanecer casadas desde antes de su nacimiento hasta su muerte. Cuando una niña llega a la pubertad, todas sus futuras hijas le son ya prometidas a un hombre, que ya será adulto cuando nazcan sus esposas. Por ello las mujeres enviudan muy jóvenes y deben volver a casarse enseguida.