Una feria de Armas Secretas
¿Poseían los nazis realmente capacidad para fabricar aviones y armas revolucionarias?
Es indudable que sí; pero para fortuna de todos, las torpezas de sus dirigentes anularon el esfuerzo de los científicos. En cuanto a su efectividad, basta un ejemplo: las llamadas Armas de Represalia V-1 y V-2, cohetes que representaron de hecho la antesala de la Astronáutica actual, fueron empleados con efectos devastadores sobre Inglaterra.
Por otra parte, los sistemas alemanes de teledirección estaban muy adelantados en materia de cohetes y sus ingenios antiaéreos podían considerarse únicos en su época. Desarrollos bélicos como el cañón de sonido, que al ser detenidas las pruebas poseía potencia mortal a 46 metros, y diversos sistemas revolucionarios de granadas antiaéreas explosivas, mediante gases, aire comprimido y propulsadas por pólvora o combustibles líquidos, pueden dar una idea de su grado de adelanto.
Obviamente muchos de los diseños, así como el personal capaz de desarrollarlos, cayeron en manos de los aliados al final de la guerra; los científicos alemanes, de buen o mal grado tuvieron que trabajar para los rusos, americanos e ingleses en el diseño de nuevas armas, o en el desarrollo de la Conquista Espacial.
¿Poseían los nazis realmente capacidad para fabricar aviones y armas revolucionarias?
Es indudable que sí; pero para fortuna de todos, las torpezas de sus dirigentes anularon el esfuerzo de los científicos. En cuanto a su efectividad, basta un ejemplo: las llamadas Armas de Represalia V-1 y V-2, cohetes que representaron de hecho la antesala de la Astronáutica actual, fueron empleados con efectos devastadores sobre Inglaterra.
Por otra parte, los sistemas alemanes de teledirección estaban muy adelantados en materia de cohetes y sus ingenios antiaéreos podían considerarse únicos en su época. Desarrollos bélicos como el cañón de sonido, que al ser detenidas las pruebas poseía potencia mortal a 46 metros, y diversos sistemas revolucionarios de granadas antiaéreas explosivas, mediante gases, aire comprimido y propulsadas por pólvora o combustibles líquidos, pueden dar una idea de su grado de adelanto.
Obviamente muchos de los diseños, así como el personal capaz de desarrollarlos, cayeron en manos de los aliados al final de la guerra; los científicos alemanes, de buen o mal grado tuvieron que trabajar para los rusos, americanos e ingleses en el diseño de nuevas armas, o en el desarrollo de la Conquista Espacial.