Al terminar los festejos al finalizar la Guerra del Golfo, Estados Unidos tuvo que enfrentar la recesión más profunda, bajo la cual se perdieron puestos administrativos, a diferencia de los de trabajo manual que había sido el más golpeado en los años anteriores. El déficit federal seguía en aumento, y muchos ciudadanos se sentían muy pesimistas sobre el futuro. El gobierno de Bush logró avanzar en la negociación del Tratado de Libre Comercio para América del Norte, cuya ratificación llegó a ser el centro de intenso debate nacional antes de su aprobación en 1993 bajo la Administración Clinton.