A principios de 1984 la economía se empezó a recuperar; Japón accedió a imponer una cuota voluntaria a sus automóviles exportados hacia Estados Unidos, el gasto del consumidor aumentó en respuesta a la reducción de los impuestos federales, el mercado de valores ascendió, y la economía generó más de 13 millones de nuevos empleos. Pero la deuda nacional casi se triplicó bajo Reagan.