FREILA: Precisamente por ser un extraño, al Presidente Carter...

Precisamente por ser un extraño, al Presidente Carter se le hizo difícil trabajar con el Congreso, aun cuando ese cuerpo estaba controlado por su propio Partido Demócrata. Carter atacó frecuentemente a las burocracias de Washington y al exceso de reglamentación federal, e inició el proceso de reducir la injerencia del gobierno en las líneas aéreas, la banca, y el transporte camionero interestatal. Pero no pudo controlar el principal problema económico de los años 70: la inflación. La Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) había venido incrementando el costo de esa materia prima desde 1973, y esos aumentos trajeron consigo un alza general de los precios. Para 1980 la inflación había alcanzado una tasa anual de crecimiento de 13,5% y la nación experimentaba un período de dificultad económica. Carter firmó un segundo Tratado sobre Limitación de Armas Estrategicas (SALT II) con la Unión Soviética, pero éste no llegó a ser ratificado por el Senado después de la invasión soviética a Afganistán en diciembre de 1979. También se mostró poco eficaz frente a otra crisis: en 1979 radicales iraníes irrumpieron en la embajada de Estados Unidos en Teherán y tomaron como rehenes a 50 ciudadanos estadounidenses. El mayor éxito de Carter fue la negociación del Acuerdo de Campo David entre Israel y Egipto, que condujo a un histórico tratado de paz entre ambas naciones.