En abril de 1961 los soviéticos se anotaron otro triunfo en el espacio: Yuri Gagarin pasó a ser el primer hombre en describir una órbita en torno a la Tierra. El Presidente Kennedy respondió con la promesa de poner un hombre en la Luna antes de terminar la década. En febrero de 1962 John Glenn hizo el primer viaje orbital de Estados Unidos y fue aclamado como héroe a su regreso (de la misma forma como Charles Lindbergh había sido aplaudido 35 años antes cuando realizó el primer vuelo solo y sin escalas a través del Atlántico). Costó US$24 millones de y años de investigación, pero la promesa de Kennedy se cumplió en julio de 1969 cuando Neil Armstrong sacó un pie fuera de la nave Apolo 11 y lo posó sobre la superficie lunar.