De 1945 a 1970 Estados Unidos disfrutó de un largo período de crecimiento económico, interrumpido sólo por recesiones breves y bastante suaves. Por primera vez una enorme mayoría de estadounidenses podía gozar de un cómodo nivel de vida. Para 1960 el 55% de todos los hogares contaba con lavadoras de ropa, el 77% poseía autos, el 90% tenía televisores, y casi todos eran dueños de refrigeradores. Había habido una serie de huelgas después de la Segunda Guerra Mundial en las cuales los trabajadores exigían aumentos para compensar la inflación; sin embargo, la prosperidad de la posguerra permitió a los empleadores otorgar salarios más altos.