Los programas del Nuevo Trato de Roosevelt no pusieron fin a la Depresión. Aunque la economía mejoró como resultado de este programa de intervención gubernamental, la recuperación total finalmente llegó cuando Estados Unidos reforzó sus sistemas de defensa antes de entrar a la Segunda Guerra Mundial. Este reforzamiento, emprendido para ayudar a los exiliados de la nación en su batalla contra la agresión, absorbió el excedente de mano de obra incorporándolo a las industrias de guerra y a las fuerzas armadas. Pero muchos estadounidenses jóvenes y viejos aún sienten gran afecto por Franklin D. Roosevelt, el presidente que se acordó del "hombre olvidado en lo más bajo de la pirámide económica".