La Administración de Obras en Progreso (WPA) fue una de las medidas más efectivas del Nuevo Trato, quizás porque se basaba en la creencia, nacida con los puritanos y casi universalmente aceptada por los estadounidenses de años posteriores, de que trabajar para la propia subsistencia es algo honorable y digno, en tanto que recibir ayuda que no se gana, "caridad", es algo degradante que resta a las personas independencia y sentido de autoestima. Financiada por impuestos reunidos por el gobierno federal, la WPA creó millones de empleos al emprender la construcción de carreteras, puentes, aeropuertos, hospitales, parques y edificios públicos. Aunque la WPA resultó quizás más cara que un sistema de dádivas, mantuvo a los trabajadores ocupados preservando así sus habilidades y el respeto de sí mismos. En una serie de amigables trasmisiones radiofónicas denominadas "charlas al calor del hogar" el Presidente explicó sus políticas al pueblo.