El 24 de octubre de 1929, el "jueves negro" una oleada de ventas de acciones provocada por el pánico arrasó la Bolsa de Valores de New York. Una vez iniciado, el derrumbe en los precios de las acciones y de otros valores no pudo detenerse. Para 1932, miles de bancos y más de 100.000 sociedades mercantiles habían quebrado. La producción industrial se redujo a la mitad, el ingreso agrícola decayó en más del 50%, los salarios bajaron un 60%, la inversión nueva tuvo se redujo un 90%, y uno de cada cuatro trabajadores estaba desempleado.