Pero los años 20 fueron todo salvo normales. Fue una década extraordinaria y contradictoria, en la cual el hedonismo y la bohemia coexistieron con el conservadurismo puritano. Fueron los años de la Prohibición: en 1920 una enmienda constitucional proscribió las bebidas alcohólicas. Pero los bebedores evadieron alegremente la ley en miles de tabernas clandestinas, y los mafiosos ("gangsters") hicieron fortunas vendiendo licor ilegal. El Ku Klux Klan, resucitado en 1915, atrajo a millones de seguidores y aterrorizó a negros, católicos, judíos e inmigrantes. Al mismo tiempo, hubo un florecimiento de la literatura negra el "Renacimiento de Harlem" y el jazz cautivó la imaginación de muchos estadounidenses blancos, incluido el compositor George Gershwin. Asimismo, en 1928 el demócrata Alfred E. Smith pasó a ser el primer católico en aspirar a la presidencia del país. Había mucha corrupción en las administraciones del Presidente Harding y de James J. Walker, el "alcalde galante" de la ciudad de New York. Pero en 1927 Charles Lindbergh llenó de entusiasmo a la nación cuando realizó su primer vuelo sin escalas de New York a Paris. En una era de materialismo y desencanto, este modesto y joven aviador reafirmó ante sus compatriotas la importancia del heroísmo.