Mientras los estadounidenses probaban suerte en el extranjero, tarnbién veían con nuevos ojos los problemas sociales que tenían en casa. Aunque la economía se hallaba en pleno auge y la prosperidad se extendía, la mitad de la totalidad de los trabajadores industriales aún vivía en la pobreza; muchos de esos trabajadores eran mujeres y niños. New York, Boston, Chicago y San Francisco podían enorgullecerse de sus impresionantes museos, universidades, bibliotecas públicas... y atestados barrios bajos. Antes de 1900, el dogma económico vigente había sido el laissez-faire: la menor intervención posible del gobierno en la empresa privada. Despué de 1900, la ideología de moda era el "progresismo”: un movimiento para reformar la sociedad y los individuos mediante la acción del gobierno.