En comparación con la manera en que las potencias europeas construyeron sus imperios, el período de codicia de Estados Unidos fue limitado en su ámbito y de corta duración. Después de la guerra hispano-americana, los estadounidenses justificaron sus acciones con el argumento de que preparaban a las naciones subdesarrolladas para la democracia. Pero, ¿acaso podían ellos ser imperialistas? Después de todo, habían sido una vez un pueblo colonial y se habían rebelado contra el dominio extranjero. La Declaración de Independencia contenía el principio de autodeterminación nacional. En Filipinas, los insurgentes que habían peleado contra el colonialisrno español pronto empezaron a luchar contra las tropas de Estados Unidos. Muchos intelectuales, como el filósofo William James y el presidente de la Universidad Harvard, Charles Eliot, denunciaron estas acciones como traición de los valores estadounidenses.