Estas empresas gigantes podían producir bienes eficientemente y venderlos a precios bajos, pero también podían fijar dichos precios y destruir a los competidores pequeños. Los agricultores en especial se quejaban de que los ferrocarriles cobraban tarifas altas por transportar sus productos. Entonces como ahora, casi todos los estadounidenses admiraban el éxito en los negocios y creían en la libre empresa; pero también pensaban que el poder de las sociedades monopó1icas debía limitarse para proteger los derechos del individuo.