Esto generó controversias cuando personas desinformadas observaron imágenes en las que el Papa Juan Pablo II aparecía sentado en dicha silla con una cruz invertida a sus espaldas, rápidamente empezó a circular la idea de que el Papa vigente era el mismisimo Anticristo. Cuando realmente representaba el legado que San Pedro había dejado al ser la piedra angular sobre la que se fundó la Iglesia Católica.