A lo largo de la historia, el hombre ha tratado de interpretar los signos que, según él, podían ofrecerle una visión del futuro. Nuestra habilidad para predecir está limitada por nuestro incompleto conocimiento de como funciona el mundo y el universo y de que mecanismos estimulan la acción y la reacción humana. Recordemos la existencia del libre albedrío: el grado en que nuestros actos son producto de una decisión consciente y de como ejercitamos esta libertad de actuación.