Sin embargo, no se perdió todo, y la Iglesia Oriental conservó cierto trato con la astrología científica.
Entre los primeros padres de la Iglesia empeñados en erradicar la astrología, la figura más formidable y eficaz fue San Agustín de Hipona (354-430), que si bien aceptó la astrología en su juventud, la condenó más tarde totalmente.
Entre los primeros padres de la Iglesia empeñados en erradicar la astrología, la figura más formidable y eficaz fue San Agustín de Hipona (354-430), que si bien aceptó la astrología en su juventud, la condenó más tarde totalmente.