La astrología babilónica no se ocupó solamente de realizar predicciones de tipo personal sino que se preocupó más bien de predecir la ocurrencia de grandes acontecimientos: guerras, inundaciones, eclipses… y los efectos que tendrían sobre el Rey que encarnaba el Estado y el bienestar general. Desde la época del rey ASURBANIPAL, a mediados del siglo VII a. C., no hubo casi cambios en la teoría astrológica, hasta que KEPLER hizo sus cálculos matemáticos de las órbitas planetarias hace 350 años.