PETRÓLEO CREADO EN LABORATORIO: EL NUEVO ORO NEGRO
“Petróleo 2.0″. Así se le conoce a una iniciativa de la empresa LS9, de EE. UU., cuyos científicos han alterado genes de microorganismos para que excreten petróleo crudo. Se trata de bacterias E. coli, a las que se les ha alterado su ADN para que generen este compuesto, el cual es ligeramente diferente de los ácidos grasos que producen normalmente estos organismos.
Se trata de una fuente renovable de combustible, por lo que los planes de la empresa incluyen una fábrica comercial en 2011. De forma similar, la empresa española Bio Fuel System (BFS) también creó un petróleo biológico y renovable. En este caso, se utilizan células de microalgas marinas que se alimentan con luz solar, CO2, fósforo y nitrógeno. En cilindros de tres metros de alto, se concentran a razón de 200 millones por centímetro cúbico y se dividen constantemente, generando una biomasa similar a la que hace 200 millones de años dio origen al petróleo. A diferencia del crudo normal, esta versión no tiene azufre ni metales pesados o color negro. BFS ya tiene varias plantas de producción de este “biopetróleo” y la meta futura es empezar a instalar centrales termoeléctricas que provean electricidad a 3.000 viviendas cada una.
“Petróleo 2.0″. Así se le conoce a una iniciativa de la empresa LS9, de EE. UU., cuyos científicos han alterado genes de microorganismos para que excreten petróleo crudo. Se trata de bacterias E. coli, a las que se les ha alterado su ADN para que generen este compuesto, el cual es ligeramente diferente de los ácidos grasos que producen normalmente estos organismos.
Se trata de una fuente renovable de combustible, por lo que los planes de la empresa incluyen una fábrica comercial en 2011. De forma similar, la empresa española Bio Fuel System (BFS) también creó un petróleo biológico y renovable. En este caso, se utilizan células de microalgas marinas que se alimentan con luz solar, CO2, fósforo y nitrógeno. En cilindros de tres metros de alto, se concentran a razón de 200 millones por centímetro cúbico y se dividen constantemente, generando una biomasa similar a la que hace 200 millones de años dio origen al petróleo. A diferencia del crudo normal, esta versión no tiene azufre ni metales pesados o color negro. BFS ya tiene varias plantas de producción de este “biopetróleo” y la meta futura es empezar a instalar centrales termoeléctricas que provean electricidad a 3.000 viviendas cada una.