FREILA: Después estaban los húngaros....

Después estaban los húngaros.

Ellos tienen una costumbre, fruto de su obsesión por los no-muertos (Briscolakas.). Ningún velorio se salva de que en determinado momento la abuela de la familia clave una larga aguja en la planta del pié del fallecido; si la sangre sale carmesí, de un rojo vivo, se sabe que es un cataléptico.