Basta pensar en semejante acumulación de síntomas para darse cuenta de lo cercano que esa descripción se parece a la de la muerte, sobre todo porque son condiciones que pueden durar un respetable tiempo (se han dado casos de meses). Estos síntomas sin duda en determinados casos simulan una muerte perfecta, ni el pulso ni la respiración son apenas perceptibles y salvo que se haga un encefalograma es muy dificil determinar si alguien ha muerto realmente, del temor a "morir" de esta forma y posteriormente "resucitar" en un ataúd o con una suerte aún peor trata este interesantisimo artículo que el periodista Natán Soláns publicó en varias revistas y ahora comparte con todos los lectores de escalofrio. com.