Parece ser que en los tempranos años 70's. entre el enorme fárrago de material pornográfico que circulaba en New York apareció una película en súper-8 donde una mujer era muerta durante un acto sexual. Esta producción clandestina se empezó a vender como pan caliente y pronto el FBI investigó el caso. La prensa se hizo eco y el caso tomó un estado público alarmante. Pero el globo se pinchó rápidamente. Apareció un director bisoño, un adolescente (Cuyo nombre nunca se dio a conocer.) quién, muy asustado confesó su "crimen"; un burdo gadget, un cuchillo con la hoja retráctil mediante un resorte oculto, un poco de salsa ketchup y una actriz convincente, que ahora a su lado (Y evidentemente viva.) sonreía azorada mientras los dos se disculpaban de su éxito.