LA HIPÓTESIS EGIPCIA
Escribe Paul Gallez en La Cola del Dragón que la hipótesis que se refiere a los viajes más antiguos hacia tierras muy lejanas que no han sido identificadas con seguridad es la de las expediciones a la Tierra de Punt [Richard Hennig, Terrae Incognitae, 4 Vol., Leiden, Brill 1950, en Vol. I, p. 5-13]. El primer viaje hacia esta región del cual se tiene referencia, es el que organizó el faraón Sahure, de la V dinastía (ca. 2550 a. J. C.). Sus barcos trajeron de Punt y de las numerosas otras tierras e islas donde hicieron escala incienso, mirra, oro, plata, maderas preciosas y esclavos. No todos estos productos venían de la Tierra de Punt y, por consiguiente, no tenemos que buscar en un país donde se produzca la totalidad de estas riquezas.
El faraón Asa (Isesi) siguió el ejemplo de Sahure, hacia 2400 a. J. C., y envió también sus flotas hacia la Tierra de Punt. Una princesa de la VI dinastía se llevaba a su tumba, para el viaje al País de los Muertos, color de labios con base de antimonio, un metal totalmente desconocido en Egipto y en sus países vecinos. De la misma época es la piedra tumbal de Knemhotep, piloto de Elefantina, que había hecho once viajes a la Tierra de Punt [Paul Herrman: La aventura de los primeros descubrimientos, Enciclopedia Labor, 1967].
Bajo la IX dinastía, el faraón Seanjkare organizó nuevas expediciones hacia la misma tierra misteriosa, también con éxito. Los viajes más conocidos, y quizás los más fructíferos, son los que organizó la reina Hachepsut (llamada también Hatsheput, Hatcheposut, Huschpeswa, Hatashopsitu, Hachepsowe, Hatasuput, Hatscheposut, Huschpeswa, Hatashopsitu,, Hachepsowe, Hatasu 1501-1482 a. J. C.) cuyas relaciones están grabadas en el templo de Deir-el-Bahari que ella mandó edificar en Tebas en honor de Amon-Ra.
Escribe Paul Gallez en La Cola del Dragón que la hipótesis que se refiere a los viajes más antiguos hacia tierras muy lejanas que no han sido identificadas con seguridad es la de las expediciones a la Tierra de Punt [Richard Hennig, Terrae Incognitae, 4 Vol., Leiden, Brill 1950, en Vol. I, p. 5-13]. El primer viaje hacia esta región del cual se tiene referencia, es el que organizó el faraón Sahure, de la V dinastía (ca. 2550 a. J. C.). Sus barcos trajeron de Punt y de las numerosas otras tierras e islas donde hicieron escala incienso, mirra, oro, plata, maderas preciosas y esclavos. No todos estos productos venían de la Tierra de Punt y, por consiguiente, no tenemos que buscar en un país donde se produzca la totalidad de estas riquezas.
El faraón Asa (Isesi) siguió el ejemplo de Sahure, hacia 2400 a. J. C., y envió también sus flotas hacia la Tierra de Punt. Una princesa de la VI dinastía se llevaba a su tumba, para el viaje al País de los Muertos, color de labios con base de antimonio, un metal totalmente desconocido en Egipto y en sus países vecinos. De la misma época es la piedra tumbal de Knemhotep, piloto de Elefantina, que había hecho once viajes a la Tierra de Punt [Paul Herrman: La aventura de los primeros descubrimientos, Enciclopedia Labor, 1967].
Bajo la IX dinastía, el faraón Seanjkare organizó nuevas expediciones hacia la misma tierra misteriosa, también con éxito. Los viajes más conocidos, y quizás los más fructíferos, son los que organizó la reina Hachepsut (llamada también Hatsheput, Hatcheposut, Huschpeswa, Hatashopsitu, Hachepsowe, Hatasuput, Hatscheposut, Huschpeswa, Hatashopsitu,, Hachepsowe, Hatasu 1501-1482 a. J. C.) cuyas relaciones están grabadas en el templo de Deir-el-Bahari que ella mandó edificar en Tebas en honor de Amon-Ra.