Por otra parte, William Burns Glynn [“Decodificación de quipus”, Banco Central de Reserva del Perú: Universidad Atlas Peruanas, 2002], ingeniero textil, presidente Honorario de la Academia Mayor de la Lengua Quechua, un inglés de 80 años que ha vivido más de treinta años en Perú y que es autor de varios libros sobre la historia y cultura peruanas, en su última obra viene a demostrar que sí hubo escritura en el Incario, ya que “los quipus no sólo sirvieron como registro contable sino que incluso fueron receptáculos de poemas”. Las investigaciones de William Burns llevaron a una primera conclusión, en el sentido de que los quipus debían operarse a través del sistema decimal. A partir de este criterio –como lo explica el Dr. Virgilio Roel Pineda- quedó planteado otro problema relativo al descubrimiento de las grafías de un alfabeto de sólo 10 signos y no de 28 o más letras como los que se emplean en las lenguas occidentales. Burns excluyó de su modelo de representación los sonidos vocales, al modo de las escrituras hebrea y arábiga, que operan sólo con consonantes. Después, William Burns fue reduciendo el número de los signos consonantes excluyendo a los de similar sonido. De esta manera determinó 10 consonantes que adquirieron significado al relacionarlas con los colores de los hilos de los quipus y comprobó que los signos geométricos que acompañan la “Nueva Crónica de Buen Gobierno”, de Felipe Guamán Poma de Ayala, arrojaban un coherente sistema de escritura. Como prueba del sistema de expresión, el libro de Burns presenta el estudio y decodificación de diez quipus.