E) En las conclusiones, Jaime Errázuriz hace una importante referencia a Michael D. Coe [“Directions of Cultural Diffusión; Review of Meggers 1966”. Science 155; 184-186 / “The Olmec Heartland; Evolution of ideology”. En Regional perspectives of the Olmec, editado por R. J. Grove, pp. 68-82. Cambridge University Press, 1989], que aporta más luz sobre los contactos entre Asia y Sudamérica: “Aún más extraordinario, como nos recuerda el historiador de ciencia Dr. Joseph Needham, es que astrónomos chinos de la dinastía Han así como los antiguos Maya usaban exactamente los mismos complejos cálculos para dar aviso acerca de la posible ocurrencia de eclipses lunares o solares. Estos datos sugerirían que había un contacto directo a través del Pacífico. Como la navegación oriental estaba siempre en un plano técnico más elevado del conocido en el Nuevo Mundo prehispánico, es posible que intelectuales asiáticos hubiésen establecido algún tipo de contacto con su contraparte mesoamericana por los fines del Preclásico”. Debemos recordar que la dinastía Han transcurrió desde el año 206 a. C. hasta 220 d. C. y que la civilización Maya duró del 300 a. C. al 800 d. C.; o sea, fueron contemporáneos durante más de 400 años. Y dejamos a Jaime Errázuriz por un momento. Josep Corbella, en “La Vanguardia” de Barcelona (14 marzo 2003), nos recuerda que la Maya, no hace falta repetirlo aquí, fue una de las civilizaciones más prósperas de la historia. Conocían el número cero; los sacerdotes eran también astrónomos y sabían predecir con precisión los eclipses solares; tenían una escritura jeroglífica que aún no ha sido totalmente descifrada. Su expansión demográfica se basaba en el cultivo del maíz a gran escala; y eran buenos arquitectos: sus principales monumentos incluyen palacios, templos, canchas para juegos de pelota, baños de vapor y tumbas. Pero la sensacional información de “La Vanguardia” es que una sequía de 150 años acabó con ellos, según unos estudios publicados en la revista “Science” [Vol, 299, No. 5613] en su edición correspondiente al 14-03-’03. O sea, no hay misterio sobre la desaparición de los Maya, sino que una prolongada sequía en Yucatán condujo a una catástrofe demográfica y acabó con una gran civilización.