Jaime Errázuriz amplía la información sobre el retrovirus asiático en la página 103 (y yo también lo hago gracias a Internet) de la “Cuenca del pacífico: 4.000 años de contactos culturales”, informando que se ha descubierto una variedad de leucemia: el virus linfotrópico de células humanas T tipo 1 o human T-cell lymphotropic virus type 1 (HTLV-1), que se encuentra principalmente en la región de Kyushu en Japón y también entre los aborígenes de Australia y en Sudamérica, concretamente en la parte andina. El hallazgo fue publicado en “Cuadernos del Japón”, Vol. III, nº 1 de 1994. La investigación, llevada a cabo por un grupo de especialistas japoneses y chilenos, fue dirigida por el Dr. Tajima Kazuo, director de Epidemilogía del Aichi Cancer Center Research Institute, de Nagoya, Japón. También se han encontrado anticuerpos entre indios Mapuche de Chile contemporáneos.
Para la verdadera historia de los predescubrimientos de América, y para los viajes transpacíficos precolombinos, lo importante es poder afirmar que el retrovirus ha sido encontrado al estudiar 104 momias, de unos 1.200 o 1.500 años de antigüedad, preservadas en el desierto de Atacama, norte de Chile; bien conservadas por cierto gracias a la sequedad y al salitre de los terrenos. En dos de las momias se pudieron obtener muestras de ADN de la médula ósea y las secuencias coinciden perfectamente con las del virus tipo HTLV-1, que actualmente infecta a los japoneses [“Nature Genetics”, Diciembre de 1999]. “Este hallazgo confirma que estos virus, originarios de Asia, llegaron a América antes que lo hicieran los españoles”, señala Kenneth Kidd de la Universidad de Yale.
Para la verdadera historia de los predescubrimientos de América, y para los viajes transpacíficos precolombinos, lo importante es poder afirmar que el retrovirus ha sido encontrado al estudiar 104 momias, de unos 1.200 o 1.500 años de antigüedad, preservadas en el desierto de Atacama, norte de Chile; bien conservadas por cierto gracias a la sequedad y al salitre de los terrenos. En dos de las momias se pudieron obtener muestras de ADN de la médula ósea y las secuencias coinciden perfectamente con las del virus tipo HTLV-1, que actualmente infecta a los japoneses [“Nature Genetics”, Diciembre de 1999]. “Este hallazgo confirma que estos virus, originarios de Asia, llegaron a América antes que lo hicieran los españoles”, señala Kenneth Kidd de la Universidad de Yale.