Sin duda, De Guignes fue el primer europeo en hacer referencia a los orígenes chinos del hombre americano. En 1752, cuando se documentaba para la “Historia General de los Hunos, los Turcos, los Mongoles y otros Tártaros del Oeste”, pensó que había encontrado descripciones en los anales de ciertos países al oriente asiático que no podían ser sino América.
Las razones de De Guignes –señala Vargas Martínez- se fundamentan, entonces como ahora, en la factibilidad de la navegación china transpacífica. Según el Liang Shu, embarcaciones chinas habrían recorrido las costas del norte asiático y americano hace más de 1.500 años. Y asegura Josep de Guignes que los chinos hacían un extenso comercio hacia el año 458 d. J. C., e incluso llega a discutir la probable continuación de travesías hasta Perú, donde se encuentran indicios de presencia oriental, aunque para ello habría que demostrar que se podía navegar a 1.200 leguas (4.800 millas) o 1.400 leguas (5.600 millas) y atravesar de 60 a 70 grados.
Las razones de De Guignes –señala Vargas Martínez- se fundamentan, entonces como ahora, en la factibilidad de la navegación china transpacífica. Según el Liang Shu, embarcaciones chinas habrían recorrido las costas del norte asiático y americano hace más de 1.500 años. Y asegura Josep de Guignes que los chinos hacían un extenso comercio hacia el año 458 d. J. C., e incluso llega a discutir la probable continuación de travesías hasta Perú, donde se encuentran indicios de presencia oriental, aunque para ello habría que demostrar que se podía navegar a 1.200 leguas (4.800 millas) o 1.400 leguas (5.600 millas) y atravesar de 60 a 70 grados.