Pero pronto aparecieron los contradictores, que aseguraron que este tipo de piedra también se encuentra en Monterrey, a 100 kilómetros al sur de San Francisco. El paso siguiente fue atribuir su confección a los emigrantes chinos del siglo XIX atraídos a California por la fiebre del oro. Los que no tuvieron suerte en las minas se dedicaron a su ocupación original, la pesca, confeccionándose sus propias anclas con piedra local. Las piedras grandes se usaban para los barcos y las pequeñas para las redes.
¿Es tan difícil saber –pregunta Paul Gallez- si una piedra ha estado sumergida durante un siglo o un milenio, y si la acumulación de manganeso ha podido hacerse en 100 o en 1.000 años? Y si esta cristobalita es típica de China o de California.
¿Es tan difícil saber –pregunta Paul Gallez- si una piedra ha estado sumergida durante un siglo o un milenio, y si la acumulación de manganeso ha podido hacerse en 100 o en 1.000 años? Y si esta cristobalita es típica de China o de California.