William Clewlow, del Instituto de Arqueología de la Universidad de California, y James Moriarty, antropólogo de la Universidad de San Diego, declararon a la prensa que estas piedras eran anclas chinas y que debían tener entre 500 y 1000 años de inmersión. Mandaron algunos ejemplares a la Universidad de Minnesota y a un organismo científico chino. El historiador Fang Zhong Po publicó en China Reconstructs un artículo donde recordó la visita a América del monje Hwutshin y afirmó que las piedras perforadas eran de una roca típica del sur de China. El agujero servía para pasarles una cuerda y usarlas como anclas, y eran del tipo que se utilizó en China durante varios milenios.