Continuamos con Paul Gallez en Predescubrimientos de América (pp. 61-64, Bahía Blanca, 2001). Dice el autor que numerosos orientalistas del pasado discutieron con pasión la localización de Fu-Sang. El primero fue Joseph de Guignes [Le Fou Sang des Chinois est el l’Amerique? Memoires de l’Académie des Inscriptions et Belles Lettres, tome 28, Paris, 1761], quien tomando al pie de la letra la expresión “al este de China” situó a Fu-Sang en México. Durante todo el siglo XIX apoyaron o atacaron esta tesis Neumann, de Paravey, Eichtal, Leland, Hervé Saint Denis, Klaproth, Vivien de Saint Martín, Bretschneider, Schlegel, Dall, Müller y Chamberlain. Casi todos alemanes o franceses que vivían en Paris. El estudio más importante es el de Edward Winning [An inglorious Columbus or evidence that Hwishin and a party of Budhist monks of Afghanistan discovered America in the fith century. New York, Appleton, 1885], que aporta numerosos argumentos nuevos y poderosos a favor de la tesis original de Guignes.