-"Ya te estás por ir.... dificil que vuelvas por aquí (Claypole, se llamaba el arrabal.)... tengo ganas de hacerte un regalo...." Pensé en algo picante, guarro.... pero me equivoqué. Malva, pícara y cómplice sacó de un sobre color madera una foto y me la mostró. Me electricé por lo que ví: Hacía añares que sospechaba que eso era cierto:
Sobre una gran mesa de mármol un montón de carne, como la celulitis de una gorda enorme descansaba, cruzada de venas azuladas y pelos débiles. No tenía cara ni miembros, tampoco ninguna característica humana. Solo 2 orificios delataban algo humano en aquella "cosa", y de estos dos agujeros partían sondas de goma por donde (Después se me dijo.) comía y defecaba.
Sobre una gran mesa de mármol un montón de carne, como la celulitis de una gorda enorme descansaba, cruzada de venas azuladas y pelos débiles. No tenía cara ni miembros, tampoco ninguna característica humana. Solo 2 orificios delataban algo humano en aquella "cosa", y de estos dos agujeros partían sondas de goma por donde (Después se me dijo.) comía y defecaba.