El 25 de abril de 1977, el barco de pesca japonés Zuiyo Maru atrapó en sus redes un gran cadáver, parcialmente descompuesto. El capitán, Akira Tanaka, tras fotografiarlo, lo devolvió al mar temeroso de que pudiera contaminar sus capturas. Hoy en día la polémica continúa, descartando la posibilidad de que sea un tiburón muerto. ¿Era un plesiosaurio?.