En 1980, dos rancheros de Arizona (Estados Unidos), aseguraron haber matado un monstruo alado con sus rifles. La criatura era colosal, pués media más de 28 metros de largo. Antes de morir atacó a ambos hombres con sus formidables dientes. Un periódico local, el Epitaph de Tombstone, dio un relato largo y detallado, pero el episodio tuvo solo repercusión local y quedo en el olvido.