Aunque pueda parecer increíble, una aparente maldición se cierne sobre las personas que en algún momento y de alguna forma han tenido algo que ver con el tema de El exorcista. El propio Blatty ha confesado que ya cuando escribía los últimos capítulos de la novela vivió una interminable serie de extrañas y misteriosas experiencias que le hicieron dudar de su integridad mental. En gran parte atribuye a autosugestión lo ocurrido, si bien reconoce que le han pasado ciertas cosas para las cuales no encuentra una explicación racional y cree que son verdaderas manifestaciones de “entes desconocidos.”