Tanto en la novela como en la película, Blatty cambió la levitación de la mesilla de noche del hospital por la levitación de la propia cama de la posesa. Otros fenómenos paranormales tomados del caso real fueron las raspaduras en la pared, los ruidos misteriosos en la habitación, es decir, los clásicos Poltergeist, las manifestaciones menores de la telecinesia, tales como un cajón que salía de su armario y caía al suelo; las levitaciones y vuelos de varios objetos y muebles por la habitación; las misteriosas marcas que aparecían impresas en la propia carne del poseso; la transformación de la voz en cavernosa y gutural, con inflexiones satánicas; extrañas habilidades psíquicas del poseso, hiperdinarnismo o superfuerza paranormal; las metamorfosis y rugido propios de una bestia salvaje; los increíbles salivazos que, con potencia e inaudita puntería, dirigía a los exorcistas, incluso con los ojos vendados; los fenómenos de tipo de percepción extrasensorial, clarividencia, precognición, etc.