Tan profunda y exhaustiva fue la investigación de Blatty, que un famoso psicólogo, el doctor Alan Cohern, reconoció que algunos pacientes habían estado “demoníacamente obsesos,” o sea, que hablan llegado a una fase o nivel de posesión diabólica. Este doctor se refirió a los casos de dos niños, de diez y once años, respectivamente, que estaban y cuya manifestación era “una voz o ente interior” que les mandaba, ordenaba y dirigía. Los niños acabaron por matar crucificado a otro niño, de tres años de edad, en San Francisco, simplemente porque “su otro yo se lo había ordenado.” También se supo que el doctor Wilson van Deusen –psicólogo jefe del State Mental Hospital del norte de California– creía que muchos pacientes del pabellón de enajenados mentales de aquella institución estaban poseídos a tal extremo que él mismo llegó, en ocasiones, a practicar un exorcismo terapéutico. En cuanto al psiquiatra Morton Prince, en una ocasión curó a una paciente con un exorcismo oficial.