Blatty estudió toda la literatura existente sobre las posesiones diabólicas, remontándose incluso a las fuentes de información de los tiempos del antiguo Egipto. De sus estudios sacó la conclusión de que el 90% de los casos podían verosímilmente atribuirse a ftaude o ilusión, o a ambas cosas a la vez, o bien a interpretaciones erróneas de síntomas de psicosis, en particular de esquizofrenia paranoica o de ciertas neurosis, especialmente histeria y neurastena. También aclaró que el 80% de los supuestos posesos eran mujeres. Este porcentaje tan desproporcionado sugería, como opuesta a la posesión, una vulgar afección llamada antaño “furor uterino.”