Esto me pasó a mí. Estábamos escondidos durante una masacre. La esposa de un hombre había sido deportada recientemente y él ya trataba de conquistar, primero a mi hermana y luego a mí. Yo quería un príncipe en caballo blanco que me llevara, pero no había nadie así. Yo era joven, atractiva. Cierto, los hombres me deseaban, pero sólo por sexo, no por mi alma. Estuve harta de todos los hombres. Le digo a mi esposo cuando se pone celoso:
"No te asustes; no necesito a ningún hombre: no los quiero". Muchas de mis amigas sienten de la misma manera. Los tenemos hasta aquí, dice poniendo una mano sobre su boca.
Sabemos que las mujeres en la otriad Bielski no requerían involucrarse con estos hombres. Pero aceptaban estas relaciones. Probablemente las buscaban; las mismas relaciones que querían y a las cuales parecen sentirse hostiles ¿Qué llevó a esta hostilidad? Ello podría deberse a la asimetría de la relación, incluida la dependencia de la mujer. La enfermera Krawitz y otras enfatizaban cuán sumisas eran las mujeres con sus esposos combatientes y cómo no osaban contradecirlos.
"No te asustes; no necesito a ningún hombre: no los quiero". Muchas de mis amigas sienten de la misma manera. Los tenemos hasta aquí, dice poniendo una mano sobre su boca.
Sabemos que las mujeres en la otriad Bielski no requerían involucrarse con estos hombres. Pero aceptaban estas relaciones. Probablemente las buscaban; las mismas relaciones que querían y a las cuales parecen sentirse hostiles ¿Qué llevó a esta hostilidad? Ello podría deberse a la asimetría de la relación, incluida la dependencia de la mujer. La enfermera Krawitz y otras enfatizaban cuán sumisas eran las mujeres con sus esposos combatientes y cómo no osaban contradecirlos.