Como reflexión final agrega: Yo era joven hambrienta de amor como tantas otras mujeres jóvenes, y estos hombres nos daban amor. No creo que una mujer se hubiera vendido por alimento, sino más bien por seguridad. Durante un ataque un hombre te habría cuidado. Era importante. Una siempre vivía con miedo de lo que podría suceder. ¿Cómo vivir con este miedo totalmente sola? Una mujer joven necesitaba a alguien. No creo que las mujeres se vendiesen, pero tampoco era amor. De hecho, seria el hombre quien elegiría compañera. Pero si a una mujer no le gustaba un hombre, nadie la forzaba. Era libre para rechazar a un hombre, cualquier hombre.
Sin embargo para una mujer soltera, sin compromisos, aun en la otriad Bielski, la vida era difícil. Dicha mujer usualmente iba vestida en harapos, con zapatos que invariablemente se caían a pedazos. Si carecía de zapatos debía esperar su turno con el zapatero. Sin embargo, si no tenía nada con qué sobornarlo, su turno podía no llegar nunca.
Sin embargo para una mujer soltera, sin compromisos, aun en la otriad Bielski, la vida era difícil. Dicha mujer usualmente iba vestida en harapos, con zapatos que invariablemente se caían a pedazos. Si carecía de zapatos debía esperar su turno con el zapatero. Sin embargo, si no tenía nada con qué sobornarlo, su turno podía no llegar nunca.