Como regla, las mujeres que se unían al destacamento partisano soviético eran relegadas a labores poco importantes. Lo más cerca que estuvieron de tareas de combate fue como scounts y agentes de inteligencia. Pero incluso estas labores eran realizadas rara vez. Sólo en ocasiones la ansiedad por participar o una preparación especial favorecía la participación de las mujeres. Las mujeres en el bosque sabían que los poderosos hombres partisanos podrían protegerlas de los peligros.
No es sorprendente “que cada mujer en el bosque soñara en convertirse en la mujer de un comandante. Las jóvenes dormían con los comandantes rusos, líderes políticos o quien estuviera en una posición de poder”. Por otro lado, también “a menos que una mujer joven estuviera dispuesta a convertirse en la amante de un oficial ruso no sería admitida en una otriad. Además, si un partisano, cualquiera ayudaba a una mujer esperaba ser recompensado con favores sexuales”.
No es sorprendente “que cada mujer en el bosque soñara en convertirse en la mujer de un comandante. Las jóvenes dormían con los comandantes rusos, líderes políticos o quien estuviera en una posición de poder”. Por otro lado, también “a menos que una mujer joven estuviera dispuesta a convertirse en la amante de un oficial ruso no sería admitida en una otriad. Además, si un partisano, cualquiera ayudaba a una mujer esperaba ser recompensado con favores sexuales”.