Hasta el final de 1943, en Bielorusia occidental, los ataques de los partisanos rusos a los alemanes eran escasos. Cualesquiera fueran los encuentros que tuvieron lugar, ellos reflejaban la principal característica del combate guerrillero, es decir, evitar las confrontaciones directas con el enemigo. Cuando eran atacados, los partisanos preferían no combatir. Ellos se dispersaban con la esperanza de reagruparse más tarde. Sólo cuando estas tácticas no eran posibles, sólo cuando los partisanos no tenían alternativa, combatían. Parece que, a lo largo de su historia, las actividades del combate partisano han sido altamente exageradas. Muchas expediciones anti-alemanas eran planeadas y discutidas por los partisanos rusos, pero nunca se materializaron.