Guris: Por ser los británicos los padres del turismo moderno dejaremos aquí consignado este apodo más jocoso que ofensivo, aunque el término español “guiri” valga para todos los turistas extranjeros que no hablan nuestra lengua, sobre todo si son de origen anglosajón, germano, nórdico o incluso japonés -es decir, los que vienen con dinero-, y además llevan sombrero mexicano, calcetines rojos y chancletas y piden cerveza a cada minuto, menos a la hora de la paella o el cocido, que suelen acompañar con una “cocacola” bien fresquita.
Si bien su origen es algo oscuro, la palabra podría derivar de “guirigay” por el sonido de los idiomas de estos turistas o bien del apodo decimonónico “guiri”, con el que se motejaba en la Navarra del siglo XIX a los soldados y partidarios de la reina Maria Cristina, los “liberales” –también apodados “cristinos” que en euskera podría sonar “guiristinos”-, aunque según Pérez Galdós el mote podría venir de las iniciales G. R. I. “Guardia Real de Infantería”. Tras las guerras carlistas pasó a llamarse así por extensión todos los uniformados, incluida la Guardia Civil, y de ahí el actual “guripa”.
Por cierto, que si los cristinos eran “guiris”, los carlistas eran “carcas”.
Si bien su origen es algo oscuro, la palabra podría derivar de “guirigay” por el sonido de los idiomas de estos turistas o bien del apodo decimonónico “guiri”, con el que se motejaba en la Navarra del siglo XIX a los soldados y partidarios de la reina Maria Cristina, los “liberales” –también apodados “cristinos” que en euskera podría sonar “guiristinos”-, aunque según Pérez Galdós el mote podría venir de las iniciales G. R. I. “Guardia Real de Infantería”. Tras las guerras carlistas pasó a llamarse así por extensión todos los uniformados, incluida la Guardia Civil, y de ahí el actual “guripa”.
Por cierto, que si los cristinos eran “guiris”, los carlistas eran “carcas”.