El carácter recopilatorio de la ciencia continuó en los años centrales del Imperio siendo su mejor ejemplo la obra de Cayo Plinio el Viejo (23-79), autor de la "Historia Natural" recogida en 37 libros. El trabajo de Plinio es la mejor recopilación de los conocimientos relacionados con las ciencias naturales -medicina, astronomía, geografía, antropología-. Otro de los investigadores más importantes de estos años será Séneca, escritor muy fecundo que se dedicó a numerosas disciplinas, incluso fue educador de Nerón. Escribió siete libros sobre "Cuestiones naturales" que sirven como medio de conocimiento de la divinidad. Entre los principales matemáticos y astrónomos encontramos a Claudio Ptolomeo, compilador de las enseñanzas de la escuela de Alejandría. Volvió al sistema geocéntrico de Aristóteles y se dejó influir por las supersticiones de su tiempo al considerar que los cuerpos celestes influyen en el destino de los seres humanos. Su obra titulada "Almagesto" fue la más importante del campo astronómico hasta el siglo XV. En la medicina destaca la personalidad de Claudio Galeno (129-principios del siglo III) del que conservamos más de cien trabajos que serían traducidos en la Edad Media por árabes y judíos. Su obra "Arte Médica" sería durante un largo tiempo considerada el mejor manual de medicina, continuando las enseñanzas de Hipócrates y la gran medicina griega.
Cicerón: Padre de Patria, al descubrir la conspiración de Catalinia, contra Pompeyo, miembro del primer triunvirato, en -63. Fue un republicano. Conoció la tumbra de Arquimedes en Siracusa. Fue asesinado por miembros del segundo triunvirato, su cabeza cortada y colgada en una tribuna.
Cicerón: Padre de Patria, al descubrir la conspiración de Catalinia, contra Pompeyo, miembro del primer triunvirato, en -63. Fue un republicano. Conoció la tumbra de Arquimedes en Siracusa. Fue asesinado por miembros del segundo triunvirato, su cabeza cortada y colgada en una tribuna.