La iglesia de los Mormones no acepta la divinidad exclusiva de Jesucristo. Para ellos, El es sólo uno de los muchos dioses que existen; el “hijo espiritual primogénito”, espiritualmente concebido mediante unión sexual entre el Padre celestial y una madre celestial. Además, El fue el espíritu-hermano de Lucifer en su estado preexistente. Su encarnación se logró mediante la unión física del Padre celestial y la humana llamada María.