Una vez más las sectas se usan, en algunas circunstancias, textos que son sacados de contexto y que le da un sentido propio desde conocimientos y revelaciones particulares.
El Jesús de las sectas es diferente al Jesús de la Biblia. Los orientales tienen sus dioses y profetas que colocan por encima de todo; y los occidentales, o sustituyen a Jesús por otro “Cristo” o colocan al Hijo de Dios en una posición secundaria, quitándole su divinidad y, en consecuencia, sus atributos.
Ratificando lo que ya hemos dicho, recordemos que los Testigos de Jehová afirman: “Antes de venir a la tierra, Jesús era el arcángel Miguel, el jefe de todos los ángeles. Para los Testigos de Jehová, Jesús no es Dios”.
El Jesús de las sectas es diferente al Jesús de la Biblia. Los orientales tienen sus dioses y profetas que colocan por encima de todo; y los occidentales, o sustituyen a Jesús por otro “Cristo” o colocan al Hijo de Dios en una posición secundaria, quitándole su divinidad y, en consecuencia, sus atributos.
Ratificando lo que ya hemos dicho, recordemos que los Testigos de Jehová afirman: “Antes de venir a la tierra, Jesús era el arcángel Miguel, el jefe de todos los ángeles. Para los Testigos de Jehová, Jesús no es Dios”.