Los cristianos reconocemos que en la Iglesia hay defectos. Ella es divina y humana. Como humana puede fallar, pero Dios siempre está con ella. Cristo es el esposo que no falla. Recordemos las palabras del Señor:
“Id pues y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombres del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo.” (Mt. 28, 19-20).
Del pensamiento de las sectas, de sus ideas religiosas, del concepto que presentan de Iglesia y del mal uso que hacen de la Biblia hay que cuidarse. Ya lo advirtió Pablo:
“Pero aún cuando vosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡Sea anatema! Como lo hemos dicho, también ahora lo repito: si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¿sea anatema! (Ga. 1,8-9).
“Id pues y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombres del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros hasta el fin del mundo.” (Mt. 28, 19-20).
Del pensamiento de las sectas, de sus ideas religiosas, del concepto que presentan de Iglesia y del mal uso que hacen de la Biblia hay que cuidarse. Ya lo advirtió Pablo:
“Pero aún cuando vosotros mismos o un ángel del cielo os anunciara un evangelio distinto del que os hemos anunciado, ¡Sea anatema! Como lo hemos dicho, también ahora lo repito: si alguno os anuncia un evangelio distinto del que habéis recibido, ¿sea anatema! (Ga. 1,8-9).