COMO SEPARACIÓN
Ya el judaísmo rabínico “llamó genéricamente sectas a las corrientes y secciones que se alejaban de las tradiciones rabínicas”. La separación originariamente indicaba una elección, una tendencia.
Luego para el Nuevo Testamento la palabra toma sentido de grupos separados de las comunidades cristianas de división:
“Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias.” 2 P 2,1.
“Idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.” Gal. 5,20-21.
Concretamente para San Pablo consiste en separarse de la catolicidad, de la doctrina básica de la Iglesia. Por eso a él le preocupan tanto los problemas de división que se producen en las comunidades. De este modo secta aparece como separación del cristianismo.
Así las sectas llegan a ser grupos apartados por la causa de un individualismo religioso. Estos grupos están en contra de la verdad y la unidad de la Iglesia de Cristo.
El esfuerzo para que no se diesen las divisiones ha sido grande como veremos en la misma Biblia.
Se exige anunciar un mismo mensaje:
“Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; Esto es lo que habréis creído. Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?” 1 Cor. 15, 11-12.
Para que no surjan divisiones:
“Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos el mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; Antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio.” 1 Cor. 1, 10.
Para que se conserve la tradición:
“Hermanos, sed imitadores míos, y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros.” Fil. 3, 17.
Así se pretendía guardar el depósito de la fe:
“Vivid pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como habéis recibido; Enraizados y edificados en Él; Apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en acción de gracias.” Col. 2, 6.
Pero el espíritu divisionista de las sectas siguió adelante.
La palabra secta viene del latín secare: sectar, cortar. También se ha dicho que la palabra viene de secedere: separarse. Igualmente se ha dicho que deriva de sectare: cortar. En todos los casos está presente la idea de separación.
La secta constituida surge de dos elementos:
uno, respecto a la unidad de comunión de la que se aparta.
otro, respecto de la unidad de doctrina, en que se da una preferencia que modifica sustancialmente su equilibrio, o altera notablemente su integridad.
Hay un desprendimiento del TODO principal, de un núcleo doctrinal
En esta línea de separación entran, principalmente, los grupos “seudocristianos”.
Ya el judaísmo rabínico “llamó genéricamente sectas a las corrientes y secciones que se alejaban de las tradiciones rabínicas”. La separación originariamente indicaba una elección, una tendencia.
Luego para el Nuevo Testamento la palabra toma sentido de grupos separados de las comunidades cristianas de división:
“Rechazad, por tanto, toda malicia y todo engaño, hipocresías, envidias y toda clase de maledicencias.” 2 P 2,1.
“Idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.” Gal. 5,20-21.
Concretamente para San Pablo consiste en separarse de la catolicidad, de la doctrina básica de la Iglesia. Por eso a él le preocupan tanto los problemas de división que se producen en las comunidades. De este modo secta aparece como separación del cristianismo.
Así las sectas llegan a ser grupos apartados por la causa de un individualismo religioso. Estos grupos están en contra de la verdad y la unidad de la Iglesia de Cristo.
El esfuerzo para que no se diesen las divisiones ha sido grande como veremos en la misma Biblia.
Se exige anunciar un mismo mensaje:
“Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; Esto es lo que habréis creído. Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos, ¿cómo andan diciendo algunos entre vosotros que no hay resurrección de muertos?” 1 Cor. 15, 11-12.
Para que no surjan divisiones:
“Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos el mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; Antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio.” 1 Cor. 1, 10.
Para que se conserve la tradición:
“Hermanos, sed imitadores míos, y fijaos en los que viven según el modelo que tenéis en nosotros.” Fil. 3, 17.
Así se pretendía guardar el depósito de la fe:
“Vivid pues, según Cristo Jesús, el Señor, tal como habéis recibido; Enraizados y edificados en Él; Apoyados en la fe, tal como se os enseñó, rebosando en acción de gracias.” Col. 2, 6.
Pero el espíritu divisionista de las sectas siguió adelante.
La palabra secta viene del latín secare: sectar, cortar. También se ha dicho que la palabra viene de secedere: separarse. Igualmente se ha dicho que deriva de sectare: cortar. En todos los casos está presente la idea de separación.
La secta constituida surge de dos elementos:
uno, respecto a la unidad de comunión de la que se aparta.
otro, respecto de la unidad de doctrina, en que se da una preferencia que modifica sustancialmente su equilibrio, o altera notablemente su integridad.
Hay un desprendimiento del TODO principal, de un núcleo doctrinal
En esta línea de separación entran, principalmente, los grupos “seudocristianos”.