FREILA: Conclusión...

Conclusión

Nos preguntamos qué es lo que realmente falla en esta sociedad para que en las alturas del siglo en que estamos, en la que se intenta demostrar todo científicamente, haya gente capaz de creer que un loco cualquiera sea un Dios, o un médium, o tenga poderes sobrenaturales. No nos explicamos cómo esa gente puede aceptar unos principios a todos nos parecen descabellados, impuestos por unos fantasiosos.

Meditándolo fríamente, nos encontramos que en la sociedad actual, por mucho que nos empeñemos, no todos son aceptados y siempre habrá discriminados, de una u otra manera y en mayor o menor medida. Mucha gente se encuentra vagando sin sentido por este mundo y de repente topan con un grupo de personas que lo acogen y le hacen sentirse alguien importante. No importa que sea una secta. Lo que importa es que viven aislados, física o psíquicamente. El resultado final no es demasiado malo, si nos fijamos en que intentan cambiar, a su manera, el mundo. Pero los dirigentes de estas sectas consiguen todo lo que quieren de unos adeptos convertidos en esclavos. No encontramos, hasta cierto punto, mal que una persona entre en una secta (otra cosa es como entre y de que manera) si dentro de ella va a encontrar una felicidad que de otra manera le sería imposible obtener. E incluso no vemos mal que para ello su cuenta corriente se quede sin fondos, ya que cada uno es libre de hacer lo que quiera con sus pertenencias. Lo que sí vemos mal es la situación en la que se encuentra el individuo cuando se da cuenta de que las expectativas que tenía no se han visto cumplidas. En ese momento se encuentra totalmente solo, y sin embargo, necesita a la secta para seguir viviendo, ya que lo es todo para él. Esta situación si nos parece claramente reprobable.

Además no nos dejó de sorprender la cantidad de sectas, como pueden ser los Hare Krishna, los Mormones, los Testigos de Jehová, la Hermandad de Satán, Nueva Acrópolis, y muchas más que se ocultan bajo nombres que les sirven de encubrimiento. Lo que nos sorprendió fue que vemos este fenómeno como algo alejado de nosotros, cuando en realidad estamos diariamente, y desde hace bastantes años, conviviendo con estas sectas.