Con todo, encontramos muchos apologistas de las sectas. Estos apologistas, cuyas motivaciones son diversas o mezcladas, indudablemente contribuyen a poner una capa de respetabilidad detrás de la cual suceden cosas extrañas y horribles. Algunos de estos apologistas parecen ser románticos, proyectando hacia las sectas algunas de sus propias esperanzas de una reforma religiosa, de un renacimiento espiritual, un rechazo al materialismo, e inclusive escapar de los peligros de la era termonuclear. Otros apologistas toman una postura de mayor apariencia pragmática, encogiéndose de hombros ante cualquier abuso que las sectas hayan realizado sobre la base de que cualquier medida en contra podría violar la libertad religiosa.